Cinco predios que pasaron del crimen a la Reforma Agraria: así se transforman miles de hectáreas administradas por la SAE
• Bellacruz pasó de ser símbolo del despojo a beneficiar a familias campesinas.
- Los predios fueron destinados mediante procesos de recuperación y aprovechamiento social liderados por la SAE.
• Bellacruz pasó de ser símbolo del despojo a beneficiar a familias campesinas.
• Un resguardo Arhuaco recuperó un territorio ancestral en la Sierra Nevada.
• Mujeres sobrevivientes de la masacre de Mapiripán desarrollan un proyecto piscícola.
• Las tierras recuperadas impulsan producción agrícola, seguridad alimentaria y desarrollo rural.
Bogotá, 10 de julio de 2026. Lo que durante décadas estuvo asociado al narcotráfico, al despojo de tierras, el paramilitarismo y otras economías ilícitas, hoy tiene un destino distinto. Miles de hectáreas administradas por la Sociedad de Activos Especiales (SAE) fueron incorporadas a la Reforma Agraria del Gobierno Nacional para convertirse en proyectos productivos, territorios de reparación y oportunidades para comunidades campesinas, pueblos indígenas y víctimas del conflicto armado.
Cinco predios simbolizan esa transformación. Son tierras que durante años permanecieron vinculadas a estructuras criminales o fueron escenario de disputas por la propiedad rural y que hoy cumplen una función social, productiva y comunitaria.
Bellacruz: tierras para saldar una deuda histórica
Con 1.919 hectáreas, Bellacruz representa uno de los casos más emblemáticos de restitución y acceso a la tierra en Colombia. Durante décadas, este predio estuvo asociado a denuncias por despojo, desplazamiento forzado y violencia contra comunidades campesinas.
Hoy esas tierras fueron destinadas a familias rurales, que desarrollan proyectos agrícolas y fortalecen su permanencia en el territorio como parte de la Reforma Agraria.
Taotau: recuperar la tierra para volver a producir
En Ambalema (Tolima), la Hacienda Taotau, con 1.262 hectáreas, dejó atrás años de ocupaciones irregulares, litigios y procesos relacionados con presunto testaferrato para incorporarse a la política de democratización de la tierra.
Su entrega, realizada durante el evento nacional Pacto por la Tierra y la Vida, abrió la puerta al desarrollo de proyectos agropecuarios en una zona tradicionalmente marcada por la concentración de la propiedad rural.
Los Acantilados: el retorno al territorio ancestral
En la Sierra Nevada de Santa Marta, la SAE y la Agencia Nacional de Tierras (ANT) entregaron al Resguardo Koguimalayo-Arhuaco el predio Los Acantilados, de 322 hectáreas, ubicado en el corregimiento de Guachaca.
La destinación del inmueble permitió al pueblo Arhuaco recuperar un territorio considerado ancestral y fortalecer procesos de conservación ambiental, protección cultural y permanencia en su espacio tradicional.
Las Pampas: tierra para construir paz
En Clemencia (Bolívar), el predio Las Pampas, con más de 200 hectáreas, fue entregado a la Asociación Campesina Acacoba para desarrollar proyectos agrícolas y fortalecer iniciativas de economía campesina.
La recuperación del inmueble se realizó mediante orden judicial y permitió incorporar estas tierras a procesos de desarrollo rural y construcción de paz territorial.
Mapiripán: reparación que también se cultiva
Uno de los ejemplos más representativos de aprovechamiento social se encuentra en el Meta. Allí, la SAE entregó de manera definitiva un predio de 25 hectáreas a la Asociación de Mujeres Desplazadas del Meta (Asomudem), integrada en su mayoría por sobrevivientes de la masacre de Mapiripán.
En ese terreno funciona actualmente un proyecto piscícola con 32 estanques para el cultivo de mojarra, cachama y bocachico. Hasta la fecha, la asociación ha producido cinco toneladas de pescado, una cantidad equivalente al consumo mensual de más de 1.300 familias colombianas, generando ingresos y fortaleciendo la autonomía económica de las mujeres beneficiarias.
Estos casos reflejan cómo bienes que alguna vez estuvieron vinculados a economías ilícitas hoy hacen parte de proyectos orientados a la producción de alimentos, la recuperación de derechos sobre la tierra, la reparación de las víctimas y el fortalecimiento de comunidades rurales.
La Sociedad de Activos Especiales continúa destinando bienes administrados por el Estado para apoyar la Reforma Agraria y promover el aprovechamiento social de activos provenientes de procesos de extinción de dominio, con el propósito de convertirlos en oportunidades para los territorios y las comunidades que históricamente han enfrentado mayores niveles de exclusión. Estos son los legados de la SAE.
