Cinco mansiones símbolos del poder del narcotráfico que hoy están al servicio de los colombianos gracias a la gestión de la SAE
Bogotá D.C., 17 de julio de 2026. Durante décadas, numerosas propiedades adquiridas con recursos provenientes del narcotráfico, el lavado de activos y otras economías ilícitas se convirtieron en una expresión visible del poder económico de las organizaciones criminales. Mansiones, haciendas y grandes predios hicieron parte del patrimonio construido por estas estructuras al margen de la ley y permanecieron durante años bajo su control o el de sus redes de testaferros.
- Antiguas mansiones de Pablo Escobar, ‘Kiko’ Gómez y otras estructuras criminales hoy
hacen parte del patrimonio del Estado. - Algunos inmuebles ya fueron destinados a proyectos sociales, culturales y de atención a
población vulnerable. - Otros avanzan en procesos de comercialización o destinación para garantizar su
aprovechamiento público. - La recuperación de estos activos evita que regresen a manos de organizaciones criminales.
Cada bien refleja cómo el Estado transforma propiedades obtenidas mediante actividades
ilícitas en oportunidades para los colombianos.
Bogotá D.C., 17 de julio de 2026. Durante décadas, numerosas propiedades adquiridas con
recursos provenientes del narcotráfico, el lavado de activos y otras economías ilícitas se
convirtieron en una expresión visible del poder económico de las organizaciones criminales.
Mansiones, haciendas y grandes predios hicieron parte del patrimonio construido por estas
estructuras al margen de la ley y permanecieron durante años bajo su control o el de sus redes
de testaferros.
Hoy esas propiedades cuentan una historia distinta. Tras los procesos de extinción de dominio
adelantados por la justicia colombiana, la Sociedad de Activos Especiales (SAE) ha recuperado y
administrado estos activos para destinarlos a proyectos sociales, culturales, institucionales y de
desarrollo territorial, evitando que vuelvan a ser utilizados por organizaciones criminales.
Estos son cinco de los casos más representativos.
La Manuela: la antigua hacienda de Pablo Escobar
Uno de los bienes más conocidos es La Manuela, la hacienda que perteneció a Pablo Escobar en
Guatapé (Antioquia). El predio, de más de 7.800 metros cuadrados, hizo parte del patrimonio del
jefe del Cartel de Medellín y durante años fue escenario tanto de la vida familiar como de los
actos violentos del capo. Tras quedar bajo administración del Estado, la SAE adelantó su proceso
de comercialización mediante subasta pública, con el propósito de convertir este activo en
recursos para el Estado y evitar que continuara siendo un símbolo asociado al narcotráfico.
El antiguo museo de Pablo Escobar
Otro de los inmuebles recuperados fue la casa donde funcionó el denominado Museo de Pablo
Escobar, en Medellín.
La propiedad, avaluada en más de 6.000 millones de pesos y con más de 400 metros cuadrados
construidos, permaneció durante años administrada por familiares del exjefe del Cartel de
Medellín hasta que la justicia ratificó la extinción de dominio y la SAE logró su recuperación
material.
Hoy el inmueble funciona como un hogar de paso administrado por una organización social que
brinda alojamiento y acompañamiento a personas con discapacidad, pacientes con
enfermedades de alto costo, población LGBTIQ+ y otros grupos en condición de vulnerabilidad.
Villa Adelaida: de mansión en litigio a centro cultural
En Bogotá, la SAE lideró la recuperación de Villa Adelaida, una de las casas patrimoniales más
representativas de la arquitectura republicana colombiana.
Construida entre 1920 y 1921, la casona terminó vinculada a un proceso de extinción de dominio
por lavado de activos relacionado con el ciudadano español Manuel Abajó Abajó. Después de
años de litigios y abandono, la entidad ejecutó un proceso integral de restauración cercano a los
6.000 millones de pesos, que permitió recuperar su estructura arquitectónica y ponerla
nuevamente al servicio de la ciudadanía.
Actualmente el inmueble alberga Kasa Raíz, un espacio administrado por el Ministerio de las
Culturas para el desarrollo de actividades culturales, artísticas y de innovación.
La mansión de "Kiko" Gómez
En Barrancas (La Guajira), la SAE recuperó la vivienda vinculada al exgobernador Francisco ‘Kiko’
Gómez Cerchar.
El inmueble, de aproximadamente 1.000 metros cuadrados, permanecía ocupado por personas
relacionadas con el antiguo propietario, pese a encontrarse bajo administración del Estado. Tras
la recuperación material adelantada por la entidad, el bien quedó nuevamente a disposición de
la SAE para definir su destinación conforme a la ley.
Dos mansiones de $20.000 millones recuperadas por la SAE
En Pereira, la SAE recuperó dos inmuebles avaluados en cerca de 20.000 millones de pesos, que
pertenecieron a los hermanos Pablo y Santiago Prada Moriones, procesados por sus presuntos
vínculos con una organización dedicada al tráfico internacional de cocaína.
Las propiedades, de más de 2.100 metros cuadrados cada una, llamaron la atención por los lujos
con los que fueron construidas. Entre las versiones conocidas durante las investigaciones se
señalaba que sus piscinas contenían agua traída del Mar Muerto, un detalle que reflejaba el nivel
de ostentación con el que estas estructuras exhibían su riqueza.
Hoy ambos inmuebles hacen parte del patrimonio administrado por el Estado tras los procesos
de extinción de dominio y se encuentran bajo la administración de la SAE.
La recuperación de estos bienes refleja uno de los principales objetivos de la Sociedad de Activos
Especiales: administrar los activos provenientes de procesos de extinción de dominio para
ponerlos al servicio de los colombianos.
Algunos inmuebles son destinados a proyectos sociales, culturales o comunitarios; otros ingresan
a procesos de comercialización o aprovechamiento económico. En todos los casos, el propósito
es el mismo: impedir que estos bienes vuelvan a fortalecer estructuras criminales y convertirlos
en activos que generen beneficios para la sociedad.
